Si estás de visita por la capital de este maravilloso país, no puedes perderte el faro de la ciudad, más conocido como Grotta Lighthouse. Este faro se encuentra en Seltjarnarnes, a más o menos una hora andando desde el centro de la ciudad. El recorrido parece largo, pero es muy bonito y relajante ir a este lugar. Digamos que el camino es como un paseo marítimo, en el que encuentras tranquilas casas a un lado, y rocas y mar al otro. Cuando yo fui, hacía un día estupendo, de esos días raros en los que sale el sol y el cielo es azul. El mar estaba tranquilo y la nieve seguía sobre el camino. 
Faro de Reykjavík

Después del bonito camino en el que las vistas hacia ambos lados eran alucinantes, llegamos a la playa donde está situado este conocido faro. Este es un edificio importante para la ciudad puesto que, al ser una isla, es indispensable tenerlo para guiar a todos los barcos. El puerto no se encuentra muy lejos de esta península, por lo que además de atractivo turístico, es el guía para las embarcaciones que quieren llegar a la capital islandesa. 
Faro de Reykjavík

Este sitio se compone de una playa de arena negra, como el resto de playas de Islandia, además del famoso faro. Las playas negras se deben a la lava volcánica. Islandia, más conocida como la tierra del hielo y del fuego, está plagada de volcanes, por lo que no es difícil encontrarse playas de arena negra, campos de lava, además de cuevas también de lava. 
Faro de Reykjavík
Después de llegar a la playa y notar el contraste negro - blanco entre la arena y la nieve, tocaba llegar al faro. Para ir hasta allí, basta con tener un buen calzado. Se puede ir andando si la marea está baja, o escalando ese camino de rocas que llega hasta la península de Seltjarnarnes.
Vale la pena llegar a este punto, en el que se tienen unas vistas muy bonitas de la ciudad, mar y montaña. Además, es increíble el suelo de la playa en este punto. A pesar de ser la arena negra, no se ve este color, se ve de múltiples colores debido a que la marea arrastra y deja multitud de conchas y caparazones de diferentes colores y tamaños. Esto también hace que este sitio sea más espectacular aún.

Faro de Reykjavík

De vuelta a la ciudad, puedes seguir contemplando grandes paisajes. Yo fui desde el centro de Reykjavík hasta el faro por el paseo, encontrándome grandes anclas por el camino, las cuales lo hacen interesante. Para volver de nuevo al centro, en vez de volver por el mismo lado, seguí recorriendo el paseo y claro, es una península que se puede rodear fácilmente, así que no tiene pérdida. En mi vuelta a la ciudad, pude encontrarme vistas como esta, en la que se aprecia un pequeño lago con "puerto" que desemboca en el mar. Es como un pequeño cráter formado por las mismas rocas que separan el mar de la carretera. 
Fue un gran día de senderismo que recomiendo hacer en esta época del año. 

 

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