Pasando un mes frío de diciembre, llegando a alcanzar los -17ºC, me dijeron que el mes más frío siempre es febrero. En ese momento, me quedé pensando y dije en voz alta "entonces en febrero no salgo de casa, solo saldré para ir a comprar y a la universidad". Todos se rieron en ese momento porque claro, los islandeses están acostumbrados más que nosotros a esas temperaturas. Ya empezado febrero, sí estoy notando que hace más frío que los meses anteriores, pero eso no impide que salga. No te puedes quedar encerrado en casa, tienes que aprovechar cada minuto en este mágico país para salir a descubrir todo lo posible. Es cierto que hace mucho frío, hay tormentas, llueve, graniza... pero la capital organiza eventos para que no te quedes siempre en casa, Reykjavik capta nuestra atención a cada paso. En especial, estos días, desde el 4 al 7 de febrero, la ciudad ha organizado varias actividades que se agrupan bajo el nombre de "Winter Lights Festival". Este festival de invierno está cargado de actividades para que no pierdas un solo segundo sin quedar sorprendido. Como es lógico, al tener tantos eventos, no se puede asistir a todos, por eso yo escogí los que veía más interesantes. 

El día 4 por la noche, iluminaron el famoso centro de conciertos y conferencias llamado Harpa. Además de que previamente hubo una conferencia y todas las personas con su móvil podían participar en una bonita actividad. Esta consistía en iluminar la pantalla de tu móvil y ponerlo de cara al cielo, de forma que se iluminó esa parte de la ciudad con el granito de cada turista.

El día siguiente, 5 de febrero, también estuvo cargado de cosas que ver y hacer, pero yo me decanté por "la noche del museo". Esto consistió en ver los máximos museos posibles de Reykjavik en tan solo cinco horas, con entrada libre para todos. Hay que decir que la ciudad tiene gran variedad de museos y no es fácil elegir. Yo fui con unos amigos y en ese tiempo, pudimos ver hasta ocho museos, cada cual con sus rasgos y su contribución a la cultura del país. 
Visité la Galería Nacional de Arte, el Museo de la Fotografía, el Museo Nacional de Islandia, el Museo del Asentamiento, el Museo Marítimo y el Museo Saga, entre otros, siendo estos dos últimos los que más me impresionaron. 

El Museo Marítimo, además de exposición, cubre la entrada a un barco. La exposición del museo marítimo explica la historia marítima de Islandia a lo largo del tiempo. El desarrollo marítimo, tan importante para la historia y supervivencia de Islandia, se muestra a través de los barcos de remos hasta las modernas barcas de arrastre, así como los buques mercantes y las rutas marítimas de todas las épocas. 
Festival de invierno

El Museo Saga, fue el que más me impresionó. Dentro del propio establecimiento tienes un tour para poder ver y escuchar a través de cascos, la historia de los vikingos, con una recreación bastante real. Además, podías probar sus ropas, armaduras y accesorios para ser aún más impresionante. 
Festival de invierno

El día 6 fue el último día que pude aprovechar de este festival lleno de actividades, y qué mejor que acabarlo relajándote, después de haber andado el día anterior durante cinco horas viendo museos. Yo elegí la piscina más grande de la ciudad, conocida como Laugardalur. Dentro de este establecimiento hay varias pequeñas piscinas termales al aire libre a 38, 40, 42 y 44 grados. También, hay otra piscina con una temperatura entre 5 y 8 grados y una sauna, pero eso lo dejamos para los valientes. Este lugar también cuenta con piscina para practicar natación, tanto interior como exterior. Y como olvidarlo, también dispone de un tobogán recomendado para niños, pero que yo disfruté más que todos ellos juntos. Normalmente, en Islandia, las piscinas termales son centros de reunión social, donde vas a conocer gente o a pasar simplemente el rato, además de relajarte y divertirte, pudiendo jugar con pelotas y demás accesorios que te ofrece el propio establecimiento. 

Por lo general, ha sido un fin de semana bastante ocupado a la vez que divertido. He aprendido tanto la cultura como la historia del país en solo tres días, y eso no se consigue fácilmente. Por lo tanto, si vienes a Reykjavik en Febrero, no te olvides de consultar el "Winter Lights Festival", que viene cargado de diversión. 

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