Pese a llevar algunos años aquí, hay cosas que no dejan de sorprenderte. Hoy de camino al trabajo, la radio del coche me informaba sobre una maratón en bicicleta por equipos (o cyclothon) alrededor de Islandia que comenzó ayer. Sin estar muy seguro de qué iba la cosa, decidí investigar. Resulta que Islandia tiene su particular “Tour de France” y yo sin saberlo. Tras una rápida búsqueda online descubrí que la carrera dura tres días y con sus 1,358 km de recorrido, es claramente el evento culmen de los amantes de la bicicleta.

El organizador resulta ser WOW (más información aquí) una de las líneas aéreas de bajo coste del país que patrocina este evento benéfico (este año el dinero irá destinado a departamento de psiquiatría del hospital universitario de la capital) durante los días más largos del verano alrededor de la mítica carretera Nº1 de la isla. 

Para aquellos que aún no la conozcan, la “Nº1” se trata de la única vía que da la vuelta de forma circular a Islandia y que pese a tener trozos sin asfaltar y con algún que otro bache (o más bien, socavón), suele ser el inseparable compañero de viaje de aquellos que deciden tener una aventura a su aire por Islandia (Si te interesa tomarte tu tiempo y eres de los que evitan las excursiones organizadas, quizás te interese hacer click aquí).

El turismo “independiente” crece cada año ya que ofrece la oportunidad de ver todos los lugares icónicos de Islandia sin tener que correr de un bus a otro, trotar en grupos ni tener que estar pendiente del reloj. Otro de los factores que le dan popularidad a este tipo de turismo es su flexibilidad en lo que a costes se refiere. Los paquetes incluyen hoteles, el coche, seguros y un plan de viaje (a elegir entre las rutas más populares o hacerse uno a medida) con precios que se adaptan a todos los bolsillos.

Desde mi punto de vista, poder hacer las cosas a mi aire es uno de los grandes atractivos de viajar. Durante mi primer año en Islandia, aprovechaba cualquier día libre para coger el coche y viajar sin rumbo alguno y gracias a estas escapadas, he tenido la oportunidad de ver un lado de esta enigmática isla y de sus gentes que difícilmente podría haber experimentado en un tour. Pese a llevar varios años aquí, esta isla no deja de darte sorpresas allá donde vas y muchas veces estas experiencias sólo ocurren cuando uno tiene la libertad absoluta de poder ir y volver a su antojo.

Quizás el año próximo me apunte al cyclothon, pero más me vale empezar a ponerme en forma… 1,358 kilómetros son muchos kilómetros.

 

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